
Un treintena de pequeñines que hacen parte del programa Vigilente para la atención de niños con Cáncer en el Departamento, disfrutaron una tarde llena de alegría en Divercity, gracias a la gestión de la Secretaría de Salud de la Gobernación del Atlántico y el apoyo del Centro Comercial Buenavista que, junto con un grupo ciudadanos altruistas, quisieron regalarles un día diferente a los chicos.
Los visitantes, acompañados de parientes cercanos, llegaron desde primeras horas de la tarde para entrar al mágico lugar en el que pueden sentirse adultos y realizar tareas propias de las personas mayores a la vez que aprenden a ser buenos ciudadanos y ejemplo para su comunidad.
Fue así como viajaron en bus, en ambulancia y en el carro de los bomberos, presentaron noticieros de televisión, conocieron como funciona una granja, realizaron transacciones bancarias, apagaron incendios, hicieron compra en el supermercado, diseñaron un periódico, se graduaron de profesionales y fueron modelos por un día, entre otras actividades.
El Secretario de Salud del Atlántico, David Peláez, expresó su agradecimiento a las personas que de manera desinteresada hicieron posible el sueño de estos niños que padecen tan delicada enfermedad pero que en sus rostros reflejan esperanza y felicidad.
"Una vez más hemos podido traer a nuestros niños a Divercity, esta vez gracias a la gestión de Flavia Diazgranados, Farid Cure, Luis Alberto Pupo Vega, el gerente del Buenavista Emilio Atique, Antonio Vargas Llinás, Roxana Capela Llinás y el equipo humano del programa Vigilente de la Secretaría de Salud, que quisieron darles este regalo lo cual representa mucho para los ‘calvitos’ como les llamamos cariñosamente”, dijo Peláez.
Agregó que son muchas y muy significativas las muestras de afecto y de apoyo hacia esta población y aunque ya reciben mejor atención por parte de las Eps, aún falta mucho que hacer por ellos. Al igual invitó a la comunidad a que abra su corazón y les demuestren su cariño y su apoyo.
Al final de la jornada disfrutaron de un refrigerio y se marcharon alegres, contándoles a sus acompañantes todo lo que habían vivido y exigiendo que los volvieran a llevar.