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Turismo del Atlántico

HISTORIA

En la época precolombina habitaban el territorio del actual Atlántico los nativos Arawak y Caribe. Los Caribe invadieron los territorios de los Arawak y los despojaron de sus tierras y sometieron a su población. Los Arawak tenían una agricultura desa­rrollada y mantenían un activo comercio con los pueblos de la región del Sinú, de donde obtenían oro. La tribu que más so­bresalió fue la Mocaná, esta se distribuyó por zonas que bautizaron con nombres que aún conservan como Tubará, Usiacu­rí, Piojó, Galapa, Malambo y Baranoa, entre otras.

Una vez fueron conquistadas esas tierras por el español Pedro de Heredia en 1533, estos establecieron su gobierno colonial hasta 1810, cuando finalizó el vi­rreinato con los inicios de la Independen­cia. Este territorio estuvo bajo la dirección de la jurisdicción de Cartagena y luego de la provincia de Cartagena, durante la colonia. En 1781 empezó a llamarse el departamento de Barlovento, para des­pués, en 1821, pasar a formar parte del departamento del Magdalena. En 1905 se creó el departamento del Atlántico que inicialmente se llamó Barranquilla, pero en ese mismo año se lo suprimió y fue anexado a Bolívar.

Finalmente, en 1910, bajo la ley 21 del 14 de julio, fue de nuevo creado como departamento con todos sus límites ac­tuales y con capital Barranquilla. Su go­bernador para entonces fue el señor Daniel Carbonell.

El 5 de diciembre de 1919, Barranquilla se acreditó ante el mundo como el pri­mer puerto aéreo de América con la fun­dación de la Sociedad Colombo Alema­na de Transporte Aéreo Scadta, empresa que más tarde se convirtió en la más im­portante aerolínea del país. Lo curioso de aquellos pioneros de los aires no fue la terquedad de volar en la época dorada de los barcos fluviales, sino la forma como se adaptaron a ese mundo sin pistas ni cartas de navega­ción, en un país sembrado de montañas y depresiones.

El único espacio abierto y plano que te­nían era el río Magdalena, entonces, cambiaron las llantas de los aviones por deslizadores y convirtieron este río en en una inmensa ruta de Barranquilla a Hon­da en la que se podía acuatizar.

Ese fue el inicio de aquella historia es­crita por una casta de hombres visio­narios, encabezada por Ernesto Cor­tissoz y William Knox Martin, que 400 años después de los bergantines de Quesada, conquistaba el país desde los aires siguiendo aquel camino lla­mado río Magdalena.

 

PRIMER PUERTO FLUVIAL Y MARÍTIMO

Durante la Colonia, los puertos principa­les del Nuevo Reino de Granada eran Cartagena y Santa Marta. Barranquilla, en cambio, era sólo un pueblo a orillas de un río, pues le impedían el contacto con el mar Caribe los casi 13 kilómetros de re­corrido y la no navegabilidad del río Mag­dalena en su desembocadura al mar por Bocas de Ceniza. Pero cuando el empre­sario alemán Juan Bernardo Elbers intro­dujo el barco a vapor en el río Magdale­na, el auge de la navegación fluvial impulsó a Barranquilla, lo que era su des­ventaja inicialmente, se convirtió en la clave para su desarrollo. Cartagena y Santa Marta, seguían siendo ciudades marítimas, pero Barranquilla tenía la for­ma de comunicarse con el interior del cambiaron las llantas de los aviones por deslizadores y convirtieron este río en en una inmensa ruta de Barranquilla a Hon­da, en la que se podía acuatizar. Con el tiempo, se construyeron el puerto de Sabanilla y Puerto Colombia, que acerca­ron a La Arenosa al mar. Pero desde princi­pios del siglo XX, el país se empeñaba en convertir a Bocas de Ceniza en la salida al mar para la capital del Atlántico; aunque los esfuerzos iniciales se frustraron por la Pri­mera Guerra Mundial y luego por la Gran Depresión de 1929, finalmente, la obra se concluyó con la construcción de dos taja­mares y las instalaciones portuarias que permitían la llegada de grandes barcos hasta el casco urbano de la ciudad, y fue inaugurada en 1936 por el presidente Al­fonso López Pumarejo. Así se convirtió Ba­rranquilla en el primer puerto fluvial y maríti­mo de Colombia.